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Un misionero cuenta su experiencia tras haber sido encarcelado en Sudán con miembros de ISIS

Durante años, sirvió a la iglesia perseguida con la voz de los mártires. Luego, en un viaje a Sudán, Petr Jasik, de nacionalidad checa, fue arrestado bajo el cargo de espionaje. Fue sentenciado a 20 años de prisión y fue encarcelado con activistas islámicos. A través de una intervención internacional – y la gracia de Dios – fue puesto en libertad.

En su última visita a Sudán, el misionero Petr Jasik fue encarcelado con miembros de ISIS…

“Uno de los miembros de ISIS fue un hombre de Libia, quien a los 12 años fue un guarda personal de Osama Bin Laden en Tora Bora y luego, cuando regresó a Libia fue uno de los asesinos que mató 20 egipcios en una playa. Él me dijo que, si fuese americano o ruso, me rompería el cuello inmediatamente y me mataría. Él sacó hilo de pescar, un hilo fuerte, de su bolsillo y me mostraba cómo podía matar a una persona en pocos segundos con ello”, dice Petr.

Petr descubrió que los otros compañeros de celda eran igual de extremos. Cuando le preguntaron por noticias de afuera, él les habló del ataque terrorista en París…

“Cuando dije que 129 personas murieron, me interrumpieron y empezaron a gritar: ‘Allah hu akbar’ por varios minutos. Inmediatamente sabía entre quiénes me encontraba y dejé de decirles más noticias. Me llamaban un cerdo inmundo o rata sucia y si no reaccionaba, empezaban a golpearme, abofetearme o tirarme un puño a la cara y usaban un palo de madera… gradualmente empecé a vivir con el nuevo nombre. Ya no era Petr, solo era cerdo inmundo”, indica Petr.

¿Cómo llegó a esto? ¿por qué este hombre quien se dedicó a ayudarle a los cristianos ahora es perseguido?

El arresto ocurrió en diciembre 2015, dos años después de que el gobierno de Sudán creyera que había expulsado a todos los trabajadores cristianos extranjeros del país.

Al visitar Sudán, Petr se reunió con líderes cristianos y grabó un video. Los agentes confiscaron su equipo y lo acusaron de espiar al gobierno.

Durante sus primeros cuatro meses en prisión, Petr le pidió a Dios regresar con su familia. Su epifanía vino después de dirigir a algunos prisioneros eritreos a Cristo.

“De pronto, empecé a darme cuenta del propósito. El Señor tuvo un propósito para mí en prisión, para compartir el Evangelio con esas personas y empecé a ser más audaz para abrir mi boca y compartir el evangelio, también con los musulmanes que estaban conmigo en la celda”, indica Petr.

En enero de 2017, una corte de Sudán sentenció a Petr a 20 años en prisión. Su trabajo ayudando a cristianos perseguidos en Sudán fue considerado una actividad contra el estado… espionaje.

“Realmente fui considerado una persona muy peligrosa. Mencionaron que soy un empleado de una organización espía llamada Voz de los Mártires. Voz de los Mártires era una organización espía. No un misionero, no una organización misionera, sino espía”, precisa Petr.

Como hijo de pastor, Petr había experimentado persecución antes, al crecer en la Checoslovaquia comunista.

La opresión cristiana se intensificó en su país después que tanques del ejército rojo entraron en Praga en agosto 1968. Los agentes gubernamentales monitoreaban a los padres de Petr y sus actividades de fe…

“Ellos sabían que recibíamos Biblias y que recibíamos literatura cristiana y lo distribuíamos. Mis padres lo distribuían”, expresa Petr.

Un día, Petr regresó de la escuela y sus padres habían desaparecido…

“Fueron arrestados por la policía secreta y fueron interrogados. Al parecer, el gobierno, la policía secreta, quería saber qué pasaba en nuestra casa”, dice Petr.

Treinta y seis años después, al igual que sus padres, Petr fue arrestado por sus actividades cristianas. Solo que esta vez, a mano de islamistas, no de comunistas.

Pero, Dios preparó a Petr para su experiencia en prisión, cuando su padre le dio un regalo especial…

“Sin decir mucho, él trajo el libro escrito por Richard Wurmbrand. El nombre del libro en alemán es En Gottis Undergrund, qué significa En el subterráneo de Dios, en español. Yo hablaba fluido el alemán en ese momento. Me lo dio y dijo: Lee este libro y te motivará en tu fe”, comenta Petr.

Su papá murió a los 89 años mientras Petr estaba en prisión.

Petr relata que cree que le diría su padre sobre tu tiempo en prisión y lo que atravesó, si estuviera aquí y conociera todos los detalles.

“Sí, creo que estaría orgulloso de mí. Estoy muy seguro, sí”, indica Petr.

Petr fue librado después de pasar 14 meses en prisión. Él acredita al gobierno checo por negociar su libertad y las oraciones de cristianos alrededor del mundo. Casi medio millón de personas firmaron una petición en su nombre. Miles enviaron tarjetas y cartas de motivación.

Petr dice que lloró cuando escuchó a unas mujeres de Sudán cantando alabanzas cristianas, cerca de la prisión. Él relata cómo lo cambió la experiencia en prisión y cómo es él ahora, comparado a como era antes del encarcelamiento.

Cuando se sale de esta situación, uno se da cuenta que todo lo que se tiene es la gracia de Dios y que es en Su fuerza que estás en esa prisión. No es en tus propias fuerzas como sobrevives… es siendo humilde y siendo fiel hasta el último momento, debido a nuestra fe en Jesucristo”, indica Petr.

Un humilde siervo de la iglesia, perseguido y luego, librado de prisión, agradecido por quienes oraron… y por aprender a esperar pacientemente por la victoria y la gracia de Dios.

 

 

Fuente: CBN