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LARGURA DE DIAS

La frase que titula este Boletín, aparece en tres ocasiones en las sagradas Escrituras.

La primera vez, es un testimonio. Al hablar David con Dios sobre los hechos portentosos que él había visto de parte del Señor, le dijo: vida te demandó y se la diste, largura de días eternamente y para siempre (Sal 21:4). Por la forma como está escrito el testimonio, pareciera como si David lo hubiese escrito para un aniversario de su coronación como rey. Al recordar cómo Dios lo libró varias veces de la muerte, David testificó que el Señor lo había oído clamar por largura de días y le había concedido su petición. Pudiésemos pensar también que David, quizás, acaba de llegar de alguna batalla sangrienta, y al entrar a casa, jadeante del fragor, se siente inspirado a alabar a Dios, colocándose en la tercera persona del singular, al decir a Dios: El rey se alegra en tu poder… porque… vida te demandó y se la diste. Pero, la expresión eternamente y para siempre, da a entender que el verdadero sentido con que se escribe este salmo es en referencia al Mesías. A los ojos físicos, la muerte parecía haber encerrado a Jesús para siempre, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y él es el único Hombre que resucitó para nunca más morir, él es el primogénito de entre los muertos, el que vive por los siglos de los siglos (1 Co 15:15 a; Ap 1:5,18). La manera como esa largura de días de Cristo se asocia con nosotros, es parte de la enseñanza gloriosa del Evangelio, porque Cristo murió por nuestras transgresiones, pero resucitó para nuestra justificación (Ro 4:25). Y la Biblia dice, entonces, palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también viviremos con él (2 Ti 2:11). 

La segunda vez que largura de días aparece en la Biblia, viene de la tinta inspirada del sabio Salomón. En Proverbios 3:1,2 parece como si el mismo Padre hablara con uno de sus hijos y con ternura le exhorta a no olvidar su ley y que su corazón guarde sus mandamientos. La promesa del Señor es que, si esto hace, esos mismos mandamientos divinos, guardados y obedecidos, le proporcionarán un aumento en largura de días, en años de vida y en paz. Nadie que conoce a Dios duda que la obediencia a su Palabra está relacionada con vida abundante. La Palabra es vida y, retenerla, hace en nosotros el efecto mismo de su naturaleza, produce vida en nuestro ser. En el Nuevo Pacto, el mandamiento principal de Dios al hombre es creer. Cristo dijo a sus oyentes: … esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado (Jn 6:29). ¡Que nuestra fe produzca el bendito fruto de la obediencia y, por esa fe obediente, la gracia de Dios nos otorgue vida en abundancia!

La tercera vez que la frase se menciona en la Palabra, es para darnos a conocer el valioso fruto de la sabiduría. En el mismo capítulo 3 de Proverbios, desde los versículos 13 al 16, se nos refiere que, si hallamos la sabiduría y obtenemos la inteligencia, tendremos ganancias trascendentes. El pasaje dice de la sabiduría que,largura de días hay en su mano derecha… En la experiencia que tuvo Salomón con Dios en Gabaón cuando éste pidió sabiduría, Dios le prometió darle lo que pidió y le aseguró, además, yo alargaré tus días (Ver 1 R. 3:10-14). La sabiduría que viene de Dios, trae consigo largura de días. ¿Quién no quisiera para sí el poder vivificante de esta dádiva celestial? No seamos cortos en pedir al Señor sabiduría para servirle, porque aparejado a ello, Dios ofrece largura de días.

Además de esto, notemos que largura de días es un deseo que normalmente tiene cada ser humano. Es así,

Porque, fuimos creados a la imagen de Dios (Gn 1:26,27) y, por tanto, diseñados para la eternidad. Una vez escuché a un distinguido predicador, decir que la muerte no es natural. A la primera impresión, su tesis parecía un error, porque está establecido a los hombres que mueran una vez… (He 9:27).  Pero el razonamiento del ministro era que cuando Dios hizo el Universo y formó luego al hombre del polvo de la tierra, la muerte no era parte de la creación original. Fue por el pecado humano, bajo la instigación de la serpiente antigua, que la muerte entró y se estableció en el mundo (Ro 5:12).

También, cuando Dios hizo los millares de especies de animales volátiles, terrestres y seres del mar, ninguno de ellos es del mismo tipo que la especie humana. El hombre anhela tener largura de días porque es la única criatura que tiene espíritudado por Dios (Gn 2:7). Las demás criaturas tienen alma mortal, pero el hombre posee un espíritu capacitado para la eternidad y un alma que, igualmente, trasciende a la muerte. A esta capacidad única de vivir para siempre con la que Dios dotó a los hombres, es que se refirió el sabio al decir que Dios ha puesto eternidad en el corazón de ellos (Ec 3:11).

Finalmente, a los hombres redimidos por la obra de Cristo en la cruz, nos suele ser familiar tener largura de días porque, precisamente, de eso se trata el Evangelio. La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro (Ro 6:23). El testimonio del Evangelio es que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo (1 Jn 5:11). El Señor le dijo a la mujer samaritana que el que bebiere del agua que él le daría, no tendría sed jamás, sino que será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (Jn 4:14). Por creer en Cristo, tenemos aún esperanza de resurrección corporal (1 Ts 4:16).

Amados, en Cristo, podemos pedir largura de días como lo hizo David. Si somos obedientes a la Palabra y perseveramos en la obra de Dios que es creer en su Hijo, nuestros días serán prolongados porque en él, tenemos vida eterna. Hallar a Cristo, es hallar la sabiduría en cuya mano derecha tenemos, igualmente, largura de días. Por tanto, es normal que deseamos larga vida, porque fuimos creados originalmente para no morir, porque las dos terceras partes de nuestro ser, el alma y el espíritu, trascienden a la muerte y porque en la piedad que la redención confiere, hay promesas para esta vida presente y para la venidera (1 Ti 4:8).

¡Felicito a todos los que, en Jesucristo, tienen

largura de días!

Dios, que no miente, nos lo prometió.

En la esperanza de la vida eterna,

Vuestro servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez
www.iglesiamontedesion.org
www.christianzionuniversity,org