Viaje a Israel
Viaje a Israel

¡ES NECESARIO SER PRECISOS!

En una de esas oportunidades que Dios me ha concedido de llevar su Palabra a las naciones, estaba en la linda ciudad de Tegucigalpa, República de Honduras y el ministro que me hospedaba me concedió una petición que le había hecho. Yo había escuchado sobre la habilidad que deben desarrollar los pilotos de aeronaves para aterrizar en el aeropuerto de Toncontín allí en la capital hondureña. Es que el terreno de ubicación del aeropuerto es montañoso. Para poder aterrizar en Toncontín el avión tiene que dar una vuelta de 90 grados. Además, la pista es corta, sólo mide 2021 metros y tiene la característica de comenzar en una pendiente y terminar en una quebrada o precipicio. Todos estos factores combinados hacen necesario que los pilotos sean muy precisos y obedezcan con excelencia las orientaciones de la torre de control.

Es tanta la necesidad de la precisión, que se necesita una licencia especial para aterrizar allí. Mi petición al pastor fue que me llevara a ver el aterrizaje de una aeronave, pues yo siempre entraba a Honduras por San Pedro Sula, donde la pista y el terreno son mucho más cómodos para la maniobra aérea. Entonces el amable pastor anfitrión me llevó al Cerro del Picacho, una montaña ubicada al extremo norte de la ciudad, que tiene 1327 metros de altura sobre el nivel del mar, donde hay un parque muy concurrido. Desde allí hay una vista espectacular de la ciudad y de la pista del aeropuerto. Finalmente, pude grabar toda la maniobra de acercamiento de un avión de American Airlines para poder entrar a ese profundo valle rodeado de montañas y con una precisión impresionante aterrizar a salvo exactamente sobre el pavimento de Toncontín.

Cuando viví aquella experiencia en Centroamérica, quedó fijo en mi corazón que en nuestro caminar con Dios es también muy importante, ser precisos. Nuestra meta principal es llegar a salvo a nuestro destino celestial y desde el día que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador comenzamos a anhelar la llegada de aquel bendito día cuando estemos para siempre con el Señor (1 Ts 4:17). Para un peregrinar seguro hasta allá, se nos han entregado orientaciones más importantes que las que contiene la carta de vuelo de un piloto. Se trata de advertencias como estas:

  1. ¡Aférrate a la sana doctrina! Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Ti 4:3,4).
  2. ¡Guarda la fe! De esta manera se podrá decir con Pablo: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida (vv. 7,8).
  3. ¡Cuidado con la desconfianza! No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón (He 10:35).
  4. ¡No caigas en desesperación! Os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa (v. 36).
  5. ¡No descuides las buenas relaciones y la santidad! Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (He 12:14).
  6. ¡No te dejes amargar por nada! Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados (v. 15).
  7. ¡Soporta las pruebas! … para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo(1 P 1:17).

Cualquier imprecisión en alguno de estos requerimientos pondrían en mucho riesgo nuestra llegada a la meta, y la Palabra es vasta en cuanto a advertirnos de esos peligros. Debemos atender el sonido de esta alarma: no sea que nos deslicemos(He 2:1 b).

Mas, no sólo para nuestra meta mayor nos hace falta ser precisos. La obra encomendada al pueblo de Dios mientras está en esta tierra, requiere de mucha precisión. Nos deleitamos al estudiar el Tabernáculo de Reunión, porque estaba diseñado para ser una representación tipológica de la persona y obra de nuestro Señor. Cada cosa en el tabernáculo habla de Cristo. ¡Qué elocuente es el relato del día cuando fue terminado y erigido! Una nube lo cubrió y la gloria de Dios llenó el tabernáculo (Ver Ex 40:34,35). El secreto de aquella visitación divina estaba en la precisión. Dios le había pedido a Moisés que lo hiciera conforme al modelo que Él le había mostrado en el monte (Ex 25:40). Si Moisés hubiera sido impreciso, el tabernáculo hubiese sido sólo una tienda bella, pero vacía de lo más importante, la presencia de Dios. Pero un momento antes que la gloria de Dios viniera a aquella tienda, la Biblia nos dejó un dato con énfasis sobre lo preciso que fue Moisés en su construcción: Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo (Ex 40:16).

En el Nuevo Testamento, brilla también la precisión cual diamante que debe ornamentar el ministerio de la Palabra por parte de los ministros. Quizás todos los predicadores anhelaríamos tener los cinco elementos que eran sobresalientes en el ministerio de Apolos. Él era a) varón elocuente, b) poderoso en las Escrituras, c)tenía un espíritu fervoroso y d) hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor Jesús. La Palabra dice, además, que él e) hablaba con denuedo. Pero, a pesar de eso, los peritos del Evangelio notaron que tenía ciertas imprecisiones. Por tanto, cuando lo oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. El beneficio que trajo a la vida de Apolos y a la iglesia aquella corrección fue tan grande, que cuando este hombre de Dios llegó a las regiones de Acaya, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído. Al ser más preciso, llegó a ser un gran apologista, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo (Ve Hch 18:24-28).

Amados, es la Palabra implantada la que tiene poder para salvar nuestras almas (Ver Stg 1:21). La palabra de la cruz es poder de Dios a los que se salvan (1 Co 1:18). La iglesia es el tabernáculo de Dios y se requiere, por tanto, hacerlo todo a la manera de Dios. Como un pequeño servidor de los santos, quiero rogar en nombre de Cristo a todos los que ministramos en la casa de Dios en cualquier parte del planeta, que lo hagamos todo conforme al modelo de la Palabra escrita. El siguiente versículo parece cerrar con broche de oro la necesidad de la precisión: Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén (1 P 4:11).

Me despido, porque sólo quiero entregar ahora este mensaje:
¡Es necesario ser precisos!

Con el deseo ferviente de servir al cuerpo de Cristo,

Vuestro servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez.