Viaje a Israel
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¿Cómo manejar las influencias externas del matrimonio? La Influencia de la familia

Si hay algo importante en la vida de los seres humanos es la familia, somos formados para vivir en sociedad por naturaleza y eso hace que siempre estemos  atentos de nuestro entorno; los valores, el ejemplo, los consejos y el apoyo son importantes para defendernos en la vida. Sin embargo cuando decidimos formar un hogar debemos aplicar las tácticas de  negociación aprendidas hasta el momento, ya verás cómo durante el matrimonio aprenderás otras formas de llegar a un acuerdo.

No nos gusta hablar de porcentajes en la pareja, ni en lo económico, ni en lo adquirido, ni en la sexualidad, entre otros, pero aquí es válido; cuando nos casamos pasamos de ser uno solo, a ser el 50% de un matrimonio, bien los dice Génesis 2:24. Quiere decir que ambos tenemos igualdad de derechos y deberes (Gálatas 3:28), y por ende debemos estar de acuerdo en casi todo (Amos 3:3), de ahí la importancia de saber negociar, cuáles son tus límites y los de tu pareja ante diferentes momentos de la vida.

Ahora bien ¿de dónde vienen esos límites?, como seres humanos estamos determinados por lo innato (nace con el individuo), adquirido (familia-sociedad) y lo heredado (familia). Como vemos la influencia de la familia en el hombre es fundamental. De ahí la importancia que uno de los primeros acuerdos es cómo manejar la vida matrimonial con nuestra familia.

¿Cómo manejar la influencia de la familia?

  1. Dar importancia y lugar a nuestro cónyuge: Como lo dijimos cada uno es el 50%, quiere decir que aunque el hombre es la cabeza del hogar (1 Corintios 11:3), su deber es escuchar a su idónea (Proverbios 31) y poder llegar a un consenso, sin embargo ante alguna situación ¿a quien vamos?. La tendencia es ir al refugio de nuestra familia (Padre, madres, hermanos, entre otros), pero eso solo demuestra que no hemos entendido que ahora nuestra nueva familia es nuestra pareja, eso es comenzar a darle lugar a nuestro cónyuge.

 

  1. Establecer límites con la familia: si somos recién casados debemos entender que hasta ahora iniciamos un camino juntos y que se van a presentar diversas situaciones (buenas y no tan buenas) en donde nos veremos abocados a tomar decisiones juntos y eso hace que sea inevitable contar con nuestra familia (Job 12:12), ellos ya han vivido posiblemente las mismas situaciones y pudieran dar un consejo, sin embargo no son ellos quienes toman la decisión, reiteramos la decisión es de la pareja. Ahora ¿quiere usted una mayor bendición?, tiene el mejor consejero, de donde mana toda sabiduría y entendimiento (Job 12:13).

 

  1. Manejo de las costumbres y tradiciones: Somos dos mundos que deciden unirse y por ende dos pensamientos que buscaran acoplarse a lo largo del matrimonio, este aspecto cobra relevancia cuando uno de los dos o los dos tienen costumbres muy arraigadas, como por ejemplo el tema del orden en el hogar, como nos gustan los huevos, como planchar las camisas, elegir entre ver futbol un domingo en la tarde o salir a un parque o centro comercial; tantas situaciones cotidianas en donde se pueden tener diferencias y en muchos casos hasta irreconciliables. Aquí es válida una pregunta ¿Cuál es tu capacidad de negociación y hasta donde estás dispuesto a modificar tus costumbres y tradiciones?, estos son aspectos que nunca se piensan durante el noviazgo, en muchos casos ni nos percatamos por ejemplo, que alguno (el o ella) no ayuda en casa, o que nunca le inculcaron el orden o que simplemente no le gusta sal en los huevos. Son tantas las peleas en los matrimonios por estas razones que hasta este puede terminarse por no llegar un consenso. Por eso el primer ejercicio con su pareja es preguntarle cuáles cosas le han costado desprenderse de la familia para llegar a algún acuerdo. Eso sí, no es para utilizar luego esto en contra en una discusión, si no para empezar a construir juntos un matrimonio fortalecido en la confianza y en el entendimiento que si aplicamos los consejos de Dios salimos triunfantes ante cualquier adversidad.

 

  1. Generar rutinas de hogar: Si bien es cierto, las dinámicas familiares hacen que se caiga en la monotonía, deben generarse rutinas de organización en las que no debemos permitir que nadie entre a opinar por ejemplo: tiempos de vacaciones, organización de la casa, decisiones de pareja o sobre los hijos, sin ofender debemos ser asertivos y mostrar nuestro carácter cristiano de tal forma que iluminemos e influenciemos en los nuestros y no ellos en nosotros. Definitivamente la rutina más importante es la oración y la lectura de las escrituras sin duda alguna mantendrán nuestro hogar protegido y bendecido, “si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” tengamos a Jesús como la persona más importante en nuestro hogar.

 

Milena Constanza Varón Roncancio

Jaime Alberto Garzón Barrios

Pastores y consejeros matrimoniales-Colombia